Juan Hernandez ROMANCE Guitarra Clasica
2.850,00 € IVA incluido
Disponible para reserva
Sobre el producto
Juan Hernández: Maestría Lutería Española
Juan Hernández nació en Turís, Valencia, y comenzó su aprendizaje a los 15 años en el prestigioso taller de Francisco Esteve. Hoy, junto a su hijo Alberto, perpetúa una filosofía de construcción que respeta los sistemas tradicionales españoles: guitarras hechas con tiempo y paciencia, totalmente a mano.
Detalles técnicos y de construcción
La guitarra clásica Romance presenta una tapa maciza de cedro canadiense (Thuja Plicata) o abeto alemán (Picea Abies), según preferencia del intérprete. El fondo y aros son de granadillo (Platymiscium Yucatanum), una madera densa que aporta brillo y proyección. El mástil de cedro (Cedrela odorata) incorpora refuerzo de varillas de fibra de carbono para garantizar estabilidad a lo largo de los años. El diapasón de ébano africano (Diospyros Crassiflora Hiern) y el barniz de nitrocelulosa completan este instrumento artesanal español con 20 trastes y escala de 650 mm.
Sonido y carácter
Con tapa de cedro canadiense, el modelo Romance revela un alma sonora cálida y oscura, donde los graves dibujan un paisaje profundo y envolvente, y los medios fluyen con una cantabilidad sedosa. La respuesta es inmediata y redondeada, ideal para quienes buscan esa voz madura y tradicional desde el primer acorde.
Con tapa de abeto alemán, el instrumento adquiere luminosidad y claridad: los agudos resplandecen con transparencia cristalina, la proyección se expande con mayor alcance y el ataque define cada nota con precisión quirúrgica. Perfecta para arpegios complejos que demandan separación y brillo.
En ambas versiones, el granadillo aporta excelente sustain y equilibrio armónico, creando una guitarra de concierto artesanal que responde con igual nobleza al estudio íntimo o a la interpretación exigente.
Tocar la Romance es redescubrir por qué las guitarras artesanales valencianas han conquistado el mundo: cada acorde es un viaje, cada arpegio una emoción que merece vivirse.









